TÍTULO I GENERALIDADES
CAPÍTULO 2: LA INSTITUCIÓN

2.8 Horizonte institucional

2.8.1 Filosofía institucional
“La inteligencia da bondad, justicia y hermosura; como un ala, levanta el espíritu; como una corona, hace monarca al que la ostenta”. José Martí

La institución fundamenta su filosofía y su diario que hacer en la filosofía de pensamiento humanista de José Martí, que se basa en la concepción del ser humano como un individuo en posibilidad de permanente construcción y cambio.
Ser humanista según Martí significa concebir y cultivar la bondad del hombre como premisa indispensable para lograr formas superiores de convivencia; la bondad no se concibe como un don natural sino como algo que se construye a través de la actividad humana cuando se orienta hacia el bien (Vega 1999; Jiménez 2004).
El humanismo de Martí está centrado en propiciar la dignidad del hombre, en la preocupación por su desarrollo armónico y en la lucha por crear condiciones favorables al logro de tales fines (Guadamarra, 2003), siendo más concreto y práctico en la transformación de su medio social, posibilitando la capacidad de superarse y relacionarse con otros en su contexto.
2.8.2 Misión
El colegio José Martí adscrito a la Secretaría de Educación de Bogotá es una institución de carácter público que fundamenta su quehacer en el pensamiento humanista de José Martí y en ese sentido promueve el respeto de los derechos humanos y la dignidad del ser, así como el mejoramiento de la calidad de vida y el progreso social a través del desarrollo de competencias cognitivas, comunicativas y ciudadanas, desde la perspectiva del aprendizaje significativo
2.8.3 Visión
Para el año 2025 el Colegio José Martí se proyecta como una institución reconocida a nivel local y distrital por ofrecer una educación integra, pertinente y de alta calidad académica, con un énfasis comunicativo, cuyo carácter interdisciplinar aporta herramientas para que los estudiantes hagan una lectura crítica de su contexto y enfrenten de manera competente los desafíos del siglo XXI
2.8.4 Valores institucionales
2.8.4.1 Valores fundamentales
En el ideario martiano, las experiencias compartidas en común y orientadas por valores y principios cívicos, éticos son garantía del logro de objetivos para el bien común e inciden de manera directa en el proceso de formación de los individuos (Quesada, 2006).
Uno de los sellos distintivos del pensamiento martiano es la valoración ética de todas las situaciones humanas, es decir, el análisis del actuar de los individuos a la luz de las máximas éticas de su comunidad (Rodríguez, García y Medina, 2012); es por ello por lo que, en el Colegio José Martí, todas las acciones han de estar orientadas dentro de los valores éticos del Respeto, la Libertad, la Justicia y la Paz.
“Patria es eso, respeto de todas las opiniones y consuelo al triste”. José Martí
Implica convivir con los demás aceptando sus diferencias ideológicas, políticas, culturales, religiosas, etc., es un valor humano que se manifiesta en el buen trato (palabras y actitudes respetuosas) hacia las demás personas con quien compartimos la vida. La diferencia no debe implicar necesariamente oposición, sino un modo de ser y de pensar diferente con el que se puede concertar y convivir.
“El hombre ama la libertad, aunque no sepa que la ama, y anda empujado de ella y huyendo de donde no la haya”. José Martí
Se entiende la libertad como la capacidad de actuar y decidir teniendo en cuenta el interés personal frente al interés de los demás, esto es hacer valer nuestros derechos sin pasar por encima de los demás. Actuar libremente genera una serie de consecuencias en el entorno y afectaciones en los otros, las cuales requieren ser asumidas con responsabilidad.
“Raro don es la justicia. Todo hombre tiene un poco de león, y quiere para sí en la vida la parte del león. Se queja de la opresión ajena; pero apenas puede oprimir, oprime. Clama contra el monopolio ajeno; pero apenas puede monopolizar, monopoliza: No en balde, cuando el libro de los Hebreos quería dar nombre a un varón admirable lo llamaba un justo”. José Martí
La justicia en el pensamiento Martiano es entendida como “el establecimiento del orden de la convivencia humana, que consiste en la igualdad de todos los miembros de la comunidad, tanto en el acatamiento a las leyes, como en el reparto de los bienes comunes. El logro de la justicia permite garantizar una adecuada organización de las relaciones humanas y de la conducta de los individuos” (Rodríguez, García, y Medina, 2012).
La justicia hace referencia a la igualdad de oportunidades para acceder a una vida digna, al derecho a expresar el pensamiento sin temor a represalias, al derecho a un trato digno, en cualquier circunstancia, basado en el reconocimiento de todo ser humano como sujeto de derechos y responsabilidades sin distinguir entre género, credo, raza o convicción política.
Martí propendió por una educación popular sin distingo de género, raza, credo o estrato socioeconómico, una educación donde todos tuvieran igualdad de oportunidades de acceso, permanencia y calidad. La Justicia es la reina de las virtudes republicanas y con ella se sostiene la igualdad y la libertad. (Simón Bolívar)
2.8.4.2 Valores complementarios
Además de estos tres valores Martianos fundamentales, el Colegio José Martí considera que la responsabilidad, la autonomía y la tolerancia son valores que permean tanto la formación de los estudiantes como la construcción de la convivencia:
Hace referencia a la capacidad que tiene toda persona para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente. La responsabilidad le permite a la persona reflexionar, administrar, orientar y valorar las consecuencias de sus actos conscientemente. Con la primera persona que se tiene un deber es con uno mismo, el sentido de la responsabilidad es entender y acatar los deberes y obligaciones, consigo mismo (personales, escolares y conducta), con los demás (familia, compañeros, superiores), con la comunidad (sociedad), con el entorno (Estrategia de la pedagogía del cuidado, Estrategia 5R: reutilizar, reducir, reponer, reciclar, regular)
Es la condición ética mediante la cual el individuo piensa por sí mismo, de acuerdo con principios, valores, y/o reglas elegidas libremente que guían el comportamiento frente a la autoridad y a los demás. Decidir por sí mismo implica ser responsable frente al compromiso adquirido, es tener la suficiente capacidad y claridad para distinguir entre las normas y los valores, es actuar con libertad siempre que se considere y demuestre correcto y cuidadoso.
Se entiende como el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias. Ser tolerante implica la capacidad de aceptar al otro en su personalidad e ideas en caso de ser distintas. Es tolerante quien favorece la comunicación y el diálogo en un ambiente de respeto y de cuidado, es ponerse en la situación del otro-a para comprenderlo.